Reducir la democracia al acto de votar cada cuatro años es uno de los errores más comunes —y más costosos— de nuestra vida institucional. La democracia es un sistema que requiere ciudadanos activos, informados y comprometidos de manera permanente.
En el Tolima, como en muchas regiones del país, la participación ciudadana se ha visto debilitada por la desconfianza, el clientelismo y la falta de formación cívica. Esto ha permitido que pequeños grupos concentren el poder y tomen decisiones sin control efectivo.
Una democracia sólida necesita ciudadanos que comprendan sus derechos, pero también sus deberes. La vigilancia ciudadana, el control social y el debate informado son herramientas fundamentales para prevenir abusos y fortalecer las instituciones.
Promover ciudadanía activa implica educar, informar y generar espacios de discusión abiertos y respetuosos. Implica también fomentar una cultura donde el disenso sea visto como una fortaleza y no como una amenaza.
Pensar la democracia en el Tolima hoy exige ir más allá del discurso y apostar por una ciudadanía capaz de incidir, exigir y construir colectivamente el futuro de la región.


