El Tolima necesita una visión de desarrollo basada en la libertad

Durante décadas, el Tolima ha carecido de una visión clara y sostenida de desarrollo. Las decisiones públicas han respondido más a coyunturas políticas que a un proyecto regional de largo plazo, generando estancamiento económico, baja competitividad y pérdida de oportunidades para empresarios y ciudadanos.

El desarrollo regional no surge de decretos ni de planes centralizados. Surge cuando se crean condiciones para que las personas emprendan, inviertan, innoven y generen valor. La libertad económica, entendida como el respeto a la propiedad privada, la iniciativa empresarial y la competencia, es un factor determinante para el crecimiento sostenible.

En el Tolima, el sector productivo ha sido históricamente subestimado en la discusión pública. La empresa privada no es un problema que deba ser controlado, sino un aliado estratégico para generar empleo, recaudo y bienestar social. Sin empresas fuertes, no hay desarrollo posible.

Una visión de desarrollo basada en la libertad implica reducir barreras innecesarias, combatir la corrupción que distorsiona el mercado y fortalecer instituciones que generen confianza. También implica reconocer que el progreso no depende del tamaño del Estado, sino de la calidad de las reglas que rigen la actividad económica.

Pensar el Tolima hoy exige abandonar el asistencialismo como modelo y avanzar hacia una economía regional dinámica, abierta y competitiva. Solo así el departamento podrá recuperar su potencial y ofrecer oportunidades reales a las nuevas generaciones.

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